🔸 Agricultores han reportado mejoras en sus cosechas y una disminución significativa en el gasto destinado a plaguicidas y fertilizantes.
#MICHOACÁN | La incorporación de bacterias y hongos nativos a los sistemas agrícolas de Michoacán representa una apuesta para reducir el uso de agroquímicos y avanzar hacia una producción sustentable. El proyecto, desarrollado en parcelas del Bajío, la Meseta Purépecha y Tierra Caliente, introduce microorganismos benéficos como alternativa local para mejorar cultivos y disminuir la dependencia de fertilizantes y plaguicidas sintéticos.
Los resultados del trabajo muestran que el uso de estos microorganismos no solo favorece el desarrollo vegetal, sino que permite a los pequeños productores reproducir y aplicar bioinsumos adaptados a las condiciones ambientales de cada región.
Estos resultados son resultado de una investigación desarrollada por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), se trata del proyecto “Conservación y manejo de microorganismos benéficos rizosféricos de maíz y frijol nativos para la transición agroecológica”, desarrollado por el Laboratorio de Agroecología, encabezado por John Larsen, y el Laboratorio Nacional de Innovación Ecotecnológica para la Sustentabilidad (LANIES), coordinado por Antonio González, ambos del Instituto de Investigaciones en Ecosistemas y Sustentabilidad (IIES) de la UNAM, campus Morelia.
Además, se realizó en colaboración con el programa estatal Agrosano de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader) del gobierno de Michoacán; el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias, y la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.
Las pruebas en campo documentan incrementos en la productividad y una baja en los costos de producción al reducir el empleo de insumos químicos. Productores participantes reportaron mejoras en sus cosechas y una disminución significativa en el gasto destinado a plaguicidas y fertilizantes.
El proyecto se enfocó en identificar, seleccionar y multiplicar bacterias y hongos presentes de manera natural en los suelos agrícolas de Michoacán. Los géneros Bacillus, Beauveria, Metarhizium y Trichoderma fueron seleccionados por su potencial para promover el crecimiento de las plantas, facilitar la disponibilidad de nutrientes y controlar plagas y enfermedades. Estas cepas fueron entregadas a nueve biofábricas del programa estatal para su reproducción y posterior aplicación en cultivos como maíz, limón, mango, aguacate y berries.
La estrategia prioriza el uso de recursos biológicos locales sobre insumos comerciales importados. “Los microorganismos benéficos asociados a las raíces de los maíces nativos son recursos biológicos de las propias parcelas de los productores. Con este proyecto regresamos ese recurso biológico a su suelo de origen, en lugar de utilizar microorganismos comerciales provenientes de otros países. Al mismo tiempo, contribuimos a valorar y conservar estos recursos bióticos asociados a los maíces nativos de México”, explicó John Larsen.
Al emplear microorganismos adaptados a las condiciones ambientales específicas de cada región, el manejo biológico de plagas y enfermedades es más eficaz y menos riesgoso para el equilibrio ecológico. Los hongos entomopatógenos, por ejemplo, permiten controlar insectos plaga sin afectar a otros organismos benéficos del suelo.
La estrategia está dirigida principalmente a pequeños productores, quienes ahora pueden reproducir los microorganismos en sus propias parcelas. El acceso a estos bioinsumos locales representa una reducción en los costos de producción, ya que disminuye la compra de insumos químicos externos. Durante el desarrollo del proyecto, algunos productores reportaron mayor productividad en los cultivos y menor necesidad de fertilizantes y plaguicidas gracias a la incorporación de estos microorganismos.
Esta experiencia demuestra que la investigación científica puede traducirse en soluciones prácticas y adaptadas a las necesidades de cada región agrícola.
“La identificación y reproducción de microorganismos nativos representa una estrategia clave para impulsar una agricultura más sustentable y resiliente. Nos llena de orgullo saber que el conocimiento generado en el laboratorio puede transformarse en un beneficio real para la sociedad”, afirmó Daniel Rojas, investigador posdoctoral del LANIES.
El modelo implementado en Michoacán permite conservar y valorar la biodiversidad microbiana de los agroecosistemas, al mismo tiempo que fortalece la producción sustentable. El enfoque en la transición agroecológica promueve prácticas agrícolas que reducen la dependencia de insumos químicos y contribuyen a la salud del suelo y de los cultivos.
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